martes, 7 de septiembre de 2010

Generación Ninini

Abordemos uno de esos temas de rabiosa actualidad, claro que sí; los NININIs (no, no me he flipado y he pulsado demasiadas teclas).
Los Nininis son ese tipo de (intento de) personas que ni estudian, ni trabajan, ni hacen nada coherente (tocaya dixit ;) ).

El tema será corto, porque la razón de la existencia de estos entes es algo que se me escapa y que mi cognición no consigue aprehender y por tanto mis reflexiones al respecto son cercanas a la nulidad.

Por lo visto, la perspectiva de la vida de este rebaño de cabras malcriadas es vivir de sus padres hasta que puedan vivir de sus hijos (cosa que veo bastante fácil, teniendo en cuenta que muchos de estos individuos los tienen a los 14 años).

Siempre ha habido chusmilla de esta calaña, digo yo; pero que ahora esté tan generalizado que se le haya dado el nombre a una generación, es cuanto menos inquietante; aunque todavía no sé si esto responde al aumento del fenómeno en sí o al afán de unos cuantos (periodistas, seguramente) de ponerle nombre a todo.
Aparte, dicho sea de paso, de resultar ser una nomenclatura cuanto menos ofensiva para todos aquellos que no sólo estudian, sino que también trabajan para costear dichos estudios.

Y ahora llega el momento que todos (o al menos yo) estábamos esperando: mi hipótesis. He de hipotetizar que la existencia de estos espeluznantes seres es la consecuencia de un malcriar sistemático y un consentimiento enfermizo por parte de los progenitores, que les acostumbran a un “lo pido y lo consigo” y que lleva a la ausencia del concepto de “esfuerzo” en sus duras cavidades craneales, oséase, sus cabezotas de neandertal.
Y si no es eso, pues ni idea de la causa, oiga.

En verdad, lo más interesante de este tema es que, realmente, la realidad supera enormemente a la ficción. Y el resto casi resulta anecdótico.

Y por supuesto, también es interesante ver cómo una entrada “corta” y sin contenido se convierte en la versión extendida de la biblia debido a mis paseos por los Cerros de Úbeda.

Y si esto no le ha parecido bien, opine usted del tema, que es gratis.

Cándida imagen para tan esperpéntica temática

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Abstracciones alucinógenas y tripis endógenos

Escribiendo una entrada que, probablemente quede en aborto (como otras muchas que nunca verán la luz), me ha dado por pensar en lo fascinante que resulta el lenguaje, en cómo a una sucesión de sonidos aleatorios les dotamos de un significado y cómo esa etiqueta sonora inicialmente vacía de significado nos sugiere a miles de personas un mismo concepto.

Y al igual que el lenguaje, existen otras muchas construcciones sociales, igualmente ridículas, absurdas y sin sentido que, vistas desde fuera, como si nuestra cultura nos fuese ajena, resultan hasta cómicas.

No sé si seré yo o mis tripis endógenos, pero todo este sinsentido me resulta fascinante… Y no hace más que reforzar mi alucinógena idea de que bajo la supuesta inteligencia de los seres humanos no hay más que la materia prima a partir de la cual todos hemos sido forjados y de la que formamos parte: la absurdez más absoluta.

Y en mi opinión, es esta absurdez la que hace que todo sea más interesante y divertido y le añada un toque psicodelia y abstracción a la vida, que falta nos hace.

Y mmmm… Sí, si no fuera porque no tomo drogas, llegaría a la conclusión de que es el momento de dejarlas.



(Esta entrada no ha sido escrita por ningún motivo en particular)

domingo, 15 de agosto de 2010

Comedores escolares, torturas cotidianas o traumas alimenticios

Hoy voy a escribir acerca del comedor de mi colegio, o la sala en la que perecieron las esperanzas de numerosos nutricionistas.

No creo que me vaya a resultar fácil olvidar los potingues y brebajes que nos servían y a los que ponían el nombre de “comida” con todo el descaro del mundo, puesto que todos los desgraciados niños que no teníamos más remedio que quedarnos en el comedor, sabíamos que esa mierda era de todo menos algo comestible.

El arroz a la cubana estaba recubierto por tomate frito seco. Las patatas fritas estaban blandurrias y algunas tenían un color grisáceo en su parte central (verídico). La “fideuá”… Sólo diré que nosotros la llamábamos “fideuaaaaaaggg”.

Pero lo que no podré olvidar nunca es lo que ellos llamaban “puré de verduras” y que prefiero no saber de qué estaba compuesto.
La tarea de deglutir semejante, llamémosle mejunje, era titánica, y hacer pasar “aquello” por la boca, faringe, esófago, estómago… Era una tortura digna del medievo.

Si en aquel momento hubiésemos tenido el conocimiento suficiente, más de uno se hubiese llevado el embudo de casa para evitar el angustioso trance de tener que pasar el puré por las papilas gustativas.

Aún hoy, cuando evoco la imagen de las bandejas metálicas con uno de sus compartimentos rebosante de ese potingue, no puedo evitar un acceso de angustia.
Desgraciadamente, conservo un recuerdo demasiado vívido de “aquello”. Puedo ver el color verde marronáceo con tropezones verduzcos del puré, me acuerdo de su textura granulada y lo peor de todo, no puedo olvidar su olor. Y mejor no ahondo más, porque empiezo a notar el sabor ácido de la bilis trepando por mi garganta.

¿Y por qué relato todo este angustioso pasaje de mi infancia y de la de muchos otros niños que me acompañaron en mi odisea? Simplemente porque espero que las cosas hayan mejorado y que ahora no tengan la poca vergüenza de servir semejante mierda a los niños. Y si no, por favor, que alguien haga algo con esos desalmados que no dudan en servir tal porquería a los tiernos infantes. “Protejamos a la infancia” y todas esas cosas tan bonitas que se dicen en estos casos.

Por cierto, el inicio he dicho que en esa sala, en ese comedor, “perecieron las esperanzas de numerosos nutricionistas”. Y lo decía porque si lo que (supuestamente) se pretendía era fomentar/animar al consumo de alimentos sanos, léase frutas y verduras, entre los niños, se habrá fracasado estrepitosamente. Muchos incluso habrán sido condicionados aversivamente hacia algún alimento, tal y como le pasó a mi hermana con las naranjas (que no puede olerlas sin sentir un asco profundo). ¡¡Condicionamiento aversivo!! He dicho. ¡¡Traumas producidos en las mismas escuelas!! Más de uno debería empezar a inquietarse ante esta idea... Pero en fin, hay quien piensa que lo que no mata engorda...

Aún así, si hoy me encontrase con el dueño de la empresa de comidas (que sin duda empleaba los restos de comida de otras empresas como materia prima) le encadenaría a una mesa y le obligaría a tragarse toda la bazofia que él mismo producía, al grito de: ¡¡VENGANZA!! MUAAAAAJAJAJAJA.

Que no intenten engañarnos mediante cándidas imágenes,
que nosotros ya sabemos de qué va el rollo...

jueves, 15 de julio de 2010

Etiquetas

Todos lo hacemos, a pesar de que muchos intenten negarlo y quede muy bien decir que nunca lo has hecho ni lo harás. Admitámoslo; todos etiquetamos, para bien o para mal.

No creo que sea algo malo en sí, es simplemente algo inherente a la naturaleza del ser humano, puesto que es evolutivamente ventajoso; antaño el etiquetar a algo/alguien de peligroso, podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.Y para qué engañarnos, no hemos cambiado tanto desde que vivíamos en las cavernas y el mayor divertimento era arrearse los unos a los otros con cachiporras hasta que a alguien se le partiese en dos la cavidad craneal (pasatiempo que, dicho sea de paso, sigue entreteniendo a más de uno).Así pues, seguimos etiquetando cual cavernícolas involucionados.

Lo peligroso llega cuando esa etiqueta inicialmente adjudicada a un individuo se la marcamos a fuego, como si de ganado se tratase, pasando a convertirse en una seña que permanecerá inmanente, pase lo que pase.
Totalmente absurdo, increíblemente habitual.

Para mí, la etiqueta es una visión global y carente de matices y por tanto harto imprecisa (y fácilmente equívoca) y que debería desaparecer una vez vas conociendo a la persona que ha sido encasillada.
Lamentablemente, tengo mis dudas de que esto ocurra y seguramente más de uno, al hacer memoria, se dará cuenta de que ha tenido etiquetas de todos los colores y para todos los gustos, llegando a ser en ocasiones, contradictorias.

El principal problema de las etiquetas es que imponen un filtro; ante cualquier cosa que hagas o digas, lo único que destacará será lo que converge con la etiqueta. Así pues, cada acción o palabra pasa a verificar lo que la etiqueta impone (que eres X o Y). Y, mediante este círculo vicioso, final y trágicamente, a la vista de los demás nos convertimos en una etiqueta.

Menos mal que, de vez en cuando la etiqueta se cae ante aplastantes evidencias.

De vez en cuando…

viernes, 30 de abril de 2010

Esa cosa tan en desuso llamada "Educación"

La educación es eso que antaño inculcaban los padres a los hijos y cuya función era que el retoño-proyecto de persona, se convirtiese en un adulto cívico y preparado para interaccionar de manera correcta con su entorno según las normas que dictasen la cultura en la cual se hallase inmerso.

Y he dicho antaño, puesto que ésta es una práctica en declive.
Hoy en día se decide tener hijos como quien decide que hoy prefiere magdalenas y no croissants para merendar (y así nos va el pelo).
Los padres se desentienden de la educación de sus hijos y delegan en otros, comúnmente los abuelos o los profesores, para que lleven a cabo esta tarea. ¡Como si no tuviese otra cosa mejor que hacer! Ahora los docentes no sólo tienen que vigilar que ningún alumno le raje las ruedas del coche sino que además tienen que educar y enderezar a los niñatos que otros han malcriado.

Y por supuesto, los padres se quejan de que la educación está fatal (cosa que tampoco pongo en duda) pero una cosa es quejarte del sistema educativo y otra poner el grito en el cielo porque alguien no ha hecho lo que ellos deberían.
Los profesores no educan, ENSEÑAN y ellos nunca podrán suplir las funciones que unos padres deben desempeñar cada día.

Si un padre no insta a su hijo a hacer los deberes, este no los hará.
Si los progenitores se dedican a decir cosas del tipo “cabrón”, “hijo de puta” y demás lindezas ante la prole, éstos te sorprenderán reproduciendo tales palabras a grito pelao’, cual vendedora ambulante anunciando 2X1 en bragas, en medio de la calle y en presencia del padre/madre (que encima permanece impasible ante tal situación). Y sí, yo lo he visto en niños de poco más de 7 años… Espeluznante.

Pero claro, es mucho más sencillo pasar del tema. Total ¡Si ahora con la tele, los niños se educan solos!
Así nos va el pelo, señoras y señores y así es como estamos creando un país poblado por canis y chonis (y ya está empezando la invasión de una manera nada discreta) que además se creen de los más listos porque no saben lo suficiente como para darse cuenta de que no saben nada (pensamiento patrimonio de aquellas personas medianamente inteligentes).

Y damas y caballeros, mi oración final es: Si no quieres educar a un hijo, no lo tengas.
Usa preservativo y salva al mundo de la superpoblación de canis y chonis (y hazle de paso un favor al Amazonas, que con lo que puede llegar a gastar un crío de estos en cuadernos Rubio… Dios/Buda/Obi Wan Kenobi salve la selva.)

Es una verdadera lástima, porque desde mi punto de vista, el educar a un hijo, inculcarle ciertos conocimientos y ver cómo desarrolla habilidades intelectuales por sí mismo debe de ser la parte más interesante y satisfactoria que existe del hecho de ser padre/madre.

… Sólo nos queda depositar nuestras esperanzas en Rubio y sus cuadernillos enderezadores.


jueves, 22 de abril de 2010

Los replicantes

Cuando yo era joven (sí, más todavía) una de mis amistades se dedicaba a clonar mi personalidad, mis gustos y demás, cosa que, como es fácil de suponer, era insufrible y me crispaba los nervios.
Yo pensaba que lo mío era un caso aislado, raro o excepcional, pero resulta que lo que una creía excepción, va a resultar que es más bien la regla.
Hablando recientemente con una amiga (hello Mononoke! :D) me di cuenta de que a ella le había pasado lo mismo.

Ahora, años después (no muchos, como es de suponer) una puede solazar su espíritu y liberarse de pensamientos tóxicos… Y es que no era que yo fuese irascible o que mi personalidad tuviese tintes asociales, era que la otra persona era ALTAMENTE irritante…
Bueno es el saberlo, oiga.

Ahora sólo queda preguntarme… ¿Qué pasará a los replicantes al pasar la adolescencia? Personalmente, me resulta entretenido imaginar que con el tiempo, han ido desarrollando una personalidad “propia”, en el sentido de que el collage que han ido elaborando con retazos de personalidades ajenas ha dado como resultado una mezcolanza única, que ahora pueden proclamar como propia.

Si es que, cada uno se consuela como buenamente puede.


Sí, como os habéis podido imaginar,
este post no tiene ninguna finalidad en absoluto.
Pero ¿a que mola más así? :D

martes, 13 de abril de 2010

Soñando

No hay nada como soñar despierto, construir castillos en el aire e intentar traerlos a la tierra.
No hay nada como soñar imposibles y creerlos posibles.
No hay nada como un proyecto onírico.
No hay nada como un inventor en pijama y una pensadora en camisón, puesto que son los soñadores que creen en los imposibles los que materializan los sueños.

Así pues, permitidme que vuelva a los brazos de Morfeo; y si bien es cierto que los sueños, sueños son (y ya sabemos que de ilusiones no se vive), también lo es que de ellos maravillosas ideas se concibe.


Total, excusas para no salir del catre :D

jueves, 1 de abril de 2010

Domesticando zorros...

- ¿Qué significa “domesticar”?
[…]
- Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.

-
¿Crear lazos?

-
Sí –dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cine mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…

[…]

- Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo…


El zorro calló y miró largo tiempo al principito.

-
¡Por favor…, domestícame! – dijo.

[…]

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

- ¡Ah!... –dijo el zorro-. Voy a llorar.

- Tuya es la culpa –dijo el principito-. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara…

- Sí –dijo el zorro.

- ¡Pero vas a llorar! - dijo el principito.

- Sí –dijo el zorro.

- Entonces, no ganas nada.

- Gano - dijo el zorro-, por el color del trigo.

“El Principito”
Antoine de Saint-Exupéry

lunes, 1 de marzo de 2010

El negocio de la salud

Hay dos cosas que dan asco en este mundo: las farmacéuticas y los dentistas.

Los primeros, porque se lucran a costa de nuestra salud y los segundos… ¡Qué coño! ¡Ambos hacen lo mismo! Viven sacando provecho de nuestras necesidades básicas.

Y lo sé porque he estado yendo, una vez al mes, durante gran parte de mi infancia y toda mi adolescencia, al dentista. Y lo sé porque mis padres le han pagado al susodicho el coche, la reforma de la clínica, la entrada para su nuevo y flamante yate y parte de su apartamento de la playa.

Son cosas que pasan cuando se privatizan estos servicios. Que lo que prima es la pela.
Así que ahí estás, cada mes en la puerta del dentista tragándote una hora de espera para que vayas, te sientes en la silla de tortura, abras la boca te digan “todo bien, vuelve en un mes y son diez mil (en los tiempos de la peseta, claro está)” y te vayas con diez mil menos en el bolsillo y cara de gilipollas.

Y las farmacéuticas, más de lo mismo.
Porque éstas se ocupan de producir fármacos que curen enfermedades y salven vidas, sí, pero mientras les sea rentable.

Por ejemplificar, hace ya un par de meses, vi un reportaje acerca del Alzheimer. En él, un investigador hablaba de la posibilidad de que la enfermedad se debiese a una inflamación del cerebro. Si así fuese, se podría tratar la enfermedad con algo tan simple como el paracetamol. El problema es que no le era posible obtener el apoyo económico necesario para poner en marcha la investigación, ya que a las farmacéuticas no les interesaba, puesto que el medicamento que se va a testar ya tiene una patente y no les reportaría beneficio alguno. Como es obvio, aquí lo interesante es obtener la patente de un medicamento, o mejor dicho EL medicamento que cure X dolencia, puesto que el monopolio es muy pero que muy rentable.

Y esto es, en definitiva (y perdóneseme la insistencia), lo que ocurre cuando se privatizan los servicios: se convierten en un negocio. Y si hay una cosa con la que no se debería negociar NUNCA es con la salud.

Pero el mundo es así, no lo he inventado yo, pero alguien lo hizo y espero que ese alguien esté ardiendo en el más horrendo de los infiernos. Amen :D

jueves, 18 de febrero de 2010

Tengo la regla, pero no soy inválida

Como mujer, sé muy bien lo “incómodo” que resulta tener la regla. Pero, a diferencia de muchas otras, no lo utilizo como excusa para escaquearme de ciertas tareas que comporten esfuerzo físico, mental o simplemente para sentarme en el sofá a que me descanse el culo.

Resulta lamentable ver cómo una gran cantidad de mujeres se escudan tras la menstruación y la utilizan en forma de patético argumento para disculparse por cualquier cosa.
Unas no pueden estudiar con la regla. Otras no pueden hacer ejercicio con la regla. A aquellas le es imprescindible dormir todo el día a causa de la regla (para descansar bien la figa mandanga). A las de más allá les es imposible controlar sus emociones y les desborda la histeria por culpa de la regla.
Eso sí, la reina, la emperatriz, la diosa suprema de las excusas y una de las que me irrita especialmente, es esa de no poder evitar atiborrarse con chocolate.
Y yo me pregunto qué tendrá que ver la velocidad con el tocino…

Pero en fin, volviendo al tema, me pregunto si esta señoritas se habrán dado cuenta de la imagen que están dando de las mujeres: personas que durante una semana al mes, son unas quejicas debiluchas que no pueden controlar ciertos impulsos que ¡Mire usted qué cosas! Tienen que ver con zampar como “fonas”.

Así pues, en “esos días del mes” nos rebajamos al nivel de los animalitos de feria, irracionales como un perro, vagas como borregos.

Pues resulta que yo cuando estoy con la regla hago ejercicio, estudio, madrugo, paseo, como, respiro y si hace falta, hago la fotosíntesis. Y POR DIOS no tengo incontrolables impulsos de comer chocolate, como muchas otras parecen sufrir y no en silencio, desgraciadamente. Así que o soy yo un rara avis o algo raro pasa aquí.

Y sí, fastidia y hace que tenga cierto malestar y me duelen los riñones y tengo calambres en la espalda y bajovientre pero ¿sabéis qué? Que me aguanto.

Por supuesto, tener la regla es un coñazo (nunca mejor dicho) y todas hemos tenido un mal día, uno de esos en los que te duele la tripa a más no poder, pero es estúpido, autoflagelante y hasta denigrante que se emplee la menstruación como escudo ante nuestra falta de voluntad o rectitud.

Así que por favor, mujeres del mundo: utilizad una excusa mejor, una que no nos deje mal al resto.

Y sí, nos hemos dado cuenta. Sois igual de perezosas, tragaldabas y caradura con regla que sin ella.

Lo sé, la foto no tiene nada que ver...
Pero algo tenía que poner, por aquello de no perder la costumbre...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Me gustan las boas

Me gustan las boas. Pero no sólo eso.
También me gustan las plumas, las borlas, el morado, los gatos ronroneantes, los días soleados, el césped, los guantes con función ornamental, el sushi, el leopardo, los Martini con aceituna, las combinaciones imposibles de la moda de los 80, las mariposas, la surrealista estética japonesa…

¡Hay que ver qué gran cantidad de estupideces nos gustan a las personas!

martes, 5 de enero de 2010

Bodas y sus sinónimos: atracos y horteradas

Va de bodas el asunto. ¿Y qué tiene de especial tal acontecimiento? (además de toda la hortera y surrealista parafernalia) Pues que es la celebración más zafia, ridícula y absurda que existe. Y encima, con ánimo de lucro.
Me explico:

Las bodas son el chollo del siglo para los novios, a saber; el acontecimiento acostumbra a ser pagado por los padres de los contrayentes (recibiendo a cambio el derecho a contratar a los típicos cantantes con repertorio musical verbenero) y éstos además, obtienen de sus múltiples invitados los electrodomésticos, vajillas y menaje y parte del mobiliario de su nuevo hogar.
Así que, no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que, del “feliz acontecimiento”, sólo hay dos beneficiados. El resto, sálvese quien pueda.
Y luego dicen que de una boda sale otra y digo yo, ¡Pues claro! Viendo lo rentables que salen a los novios ¿Quién no va a querer casarse? ¡¡Si te amueblan la casa gratis!!

A parte de eso, está el tema del chantaje emocional, porque cuando te invitan a la boda de la amiga de la prima de la tía segunda de tu padre a más de uno le entra pesar “¡Qué feo quedará si no asisto!” y al final acabas accediendo a esta extorsión tan alegremente aceptada por la sociedad y abonas una no despreciable cantidad de dinero en la cuenta bancaria cuyo número se incluye “discretamente” en el sobre de la invitación. (Y sí, acabas de rascarte el bolsillo por alguien cuya existencia no te importa lo más mínimo.)

¡Y cómo olvidarnos de las despedidas de solteros! Esas respetables celebraciones, reflejo de la alegría y el jolgorio reinante, en las cuales los contrayentes visten camisetas con mensajes como “picha brava” y “potorro de oro” y los amigos expresan su felicidad portando figuras fálicas en la cabeza. ¡¡Qué entrañable!!
La verdad es que no creo que exista forma más digna de celebrar el amor, no señor.

Y obviaré miles de detalles más como la interminable misa que te tragas por no estar de pie, el “hasta que la muerte (o el divorcio) os separe”, los atuendos de los novios, el pariente que da el discurso (y rompe a llorar de la emoción a la mitad), los “que-se-besen” (los padres de la novia, los del novio, padre de la novia con madre del novio y viceversa, las madres, los padres, el padre del novio con el perro de la novia…), el sentarte en una mesa con desconocidos (por no mencionar que no conoces ni a los novios), el momentazo de cortar la tarta en un mismo gesto (símbolo de primera y última cosa parecida a una tarea del hogar que harán juntos), el troceado y la venta de la liga/corbata… Y ya no sigo que tanta felicidad concentrada me produce sarpullidos.

¡Ah! Por último… Evidentemente, cuando llegue el día de tu boda querrás recuperar todo el dinero invertido y que tu piso sea amueblado igual que tú amueblaste muchos otros, así que, ¿a quién vas a invitar a tu boda? Pues como muy sabiamente dijo Samantha Jones:
¡A todas las putas que te invitaron a la suya!
Y así es como acaba uno teniendo 300 invitados (si será por putas…)

¡Ah, la boda! La demostración de amor con más animo de lucro del mundo.

Por cierto, si algún día me caso, por favor, que nadie
contrate al señor encargado de gritar aquello de
“que vivan, vivan los novios” a pleno pulmón.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Gripe A o una de circos mediáticos

Menudo circo se ha montado con la gripe A.
Todavía recuerdo esos primeros momentos en los que sacaban en el telediario de la primera el mapita del mundo y te iban informando acerca de la progresión de la enfermedad, que si México, que si EEUU, que si ya hay casos en Europa, que se acerca, que nos moriremos todos…

En fin, todo un espectáculo cuyo fin parecía ser alarmar a la población y provocar una ola de pánico al puro estilo Orson Welles (suicidios incluidos).
Y todo para que al final resulte que la gripe A sea eso, una gripe. Y pues claro que hay gente que se muere de gripe A ¿Pero es que acaso no hay gente que se muere de la gripe común de toda la vida? ¿O de otras enfermedades curables? ¿Y cuánta gente muere cada año debido a la Malaria?
Las cifras son de risa, pero claro, como nos informan de cada muerte debida a la gripe A y los medios dedican un monográfico a la víctima y se dedican gran parte del tiempo a sembrar el pánico, nos parece mucho más grave de lo que es.

¡Ah! Por cierto, si habéis prestado atención, en la mayoría de los casos (y que no sean todos) los fallecidos padecían otras enfermedades crónicas y si no recuerdo mal, más de uno de tipo respiratorio.

En resumen, un circo todo, que para lo único que sirve es para demostrar que es bastante recomendable una buena dosis de escepticismo a la hora de ver las noticias...

Y para acabar, aquí dejo este mini-documental que me pasó una amiga, que trata básicamente de lo que ya todos sabemos, pero con datos concretos, que nunca vienen mal.
El vídeo viene a darme la razón (por supuesto jaja) y de paso a confirmar mi creencia de que en este mundo lo que prima es hacer negocio... Una lástima oiga.


jueves, 19 de noviembre de 2009

Si todo fuese tan fácil...

Estaba pensando en cuán fácil sería poder modificar nuestras emociones. Así podríamos hacer que nos gustasen las personas a las que gustamos y vivir estúpidamente felices por siempre jamás.
Pero no es posible. Así que, seguiremos haciendo sufrir a los demás sin llegar a conseguir lo que deseamos.

Y viviremos infelices para casi siempre.

Fin del escrito basura.


domingo, 8 de noviembre de 2009

La sinceridad y sus amigos los hipócritas

Tengo la intención de hacer de ésta una entrada "breve", así que iré directa al asunto.
Probablemente habréis conocido a alguna persona que se define a sí misma como “sincera” y que defienden la verdad a capa y espada y odian la mentira y siempre cumplen su palabra y bla bla blaaaaaaaaaaa.

Yo sí he conocido a unas cuantas (no muchas, afortunadamente, pero demasiadas para mi gusto) y han resultado ser las personas que menos cumplen su palabra.

Puede que sólo sea psicológico y que, en realidad, no mientan más que los demás; es posible que lo hagan en la misma medida que el resto de los mortales, pero que al ser los que más promesas hacen, crean más expectativas y al no cumplirse, el impacto emocional es mayor.

O puede que lo esté enfocando mal y por ello no soy capaz de ver que el declararse pro-sinceridad no es más que una táctica para engatusar al personal y quedar como un caballero de antaño (o damas, aunque suelen ser hombres, pero mujeres también las hay, por supuesto), de esos que defendían por encima de todo “el honor, el valor y la sinceridad”, cualidad que por supuesto, presuponen que es deseable.

Sea como fuere, no puedo hacer más que recomendaros que en cuanto topéis con individuos de estas características: Uno. Desconfiéis. Dos. Si realmente es tan sincero/a como dicen, me lo presentéis. Sería digno de estudio.

Por la boca murió el pez...

domingo, 4 de octubre de 2009

Pesadillas discotequeras

¡Y yo que creía haberlo visto todo!

Anoche, como cada sábado, salí de fiesta con mi hermana. Poco podíamos imaginar que íbamos a vivir la noche más esperpéntica de nuestras vidas.
Yo ya sabía de sobra que las discotecas son un hervidero de chusma, de gente en su mayoría incultas, groseras y maleducadas, pero lo de anoche fue demasiado.
A saber;

1. Una tipa, con la actitud basta y garrula típica de los 90 estaba con sus amiguitos detrás de mí, mientras yo bailaba con mi hermana. De repente la tía, al parecer en uno de sus incontrolados aspavientos, me golpeó “sin querer” en la cabeza.
Traducido al español: me pegó una hostia del 8, que es mucho más gorda que una del 6 o del 7 (aclaro por si acaso).
Y sí, dolía y mucho. Pero bueno, que por lo menos la individua masculló algo que era semejante a un “perdona” (o eso me pareció oír).

2. Un individuo, al que no conozco de nada, se me acerca y me pregunta “¿Eres pelirroja de verdad?” Mmmm… A ver, primero ¿a ti qué te importa? Y segundo ¿Desde cuando los pelirrojos tienen el pelo ROJO pero ROJO vibrante? Y si hubiese llevado el pelo rosa ¿me hubiese preguntado si era pelirosa de verdad?
Pero bueno, que te lo tomas con humor y te ríes, porque ¡Pobrecito! Al fin y al cabo él no tiene la culpa de ser tan tonto y encima no saberlo.

3. Una servidora sigue bailando ¡Que para eso he venido! Y de repente noto que alguien me toca el hombro. He de decir que a estas alturas de una manera sobrenatural, sé cuándo me tocan el hombro pretendiendo que me gire y cuándo lo hacen con el propósito de joder la marrana.
Y en este caso era la segunda opción, así que seguí bailando como si nada. Como no cumplieron su pueril objetivo, que no era otro que disimular cuando yo me girase, insistieron unas 3 veces más.
A partir de este momento, se me empezó a agotar el sentido del humor.

4. Los mismos individuos, seguían teniendo ganas de demostrar su inagotable estupidez, así que esta vez les pareció más divertido estirar de los cordones de mi top halter (vamos, de esos anudados al cuello). Ja. Ja. Ja. Es la monda.

5. Seguimos en compañía de la chusma de los puntos 3 y 4. Ahora les hace gracia tocarme el pelo. Hay cosas que me molesta de esta chusma, pero la que más (por encima de sus groserías, sus insultos y estupideces varias) es que me toquen. Me HIERVE la sangre cuando lo hacen (quién sabe dónde han metido la mano antes...).

6. Vamos a desayunar y mientras esperamos a que nos sirvan, aparece un tío cubata en mano (un desayuno muy conveniente, según los nutricionistas) y se nos sienta en la mesa. Miro a mi hermana, confundida por la naturalidad con la que se ha sentado, como Pedro por su casa. Al rato, nos pregunta que si habíamos pedido algo, que qué habíamos pedido… Afortunadamente conseguí echarle. El tío daba miedo y era bastante evidente que estaba hasta arriba de sustancias varias.

7. Para miedo lo que viene ahora. Estamos esperando al autobús y aparece un hombre y nos trae una mandarina y nos dice que es para nosotras ¿?
Sí, yo también me quedé de carton-piedra.
Le dijimos que no queríamos y nos dijo que cómo podíamos rechazarla ¡Encima de que se la había robado al Pakistaní de enfrente para ofrecérnosla! ¡Vaya hombre, qué groseras que somos!
Insistió una y mil veces, mientras pelaba la naranja y encima me preguntó si yo me llamaba Jeni y cuando le dijo que no me soltó “¿seguro?” NO qué va, no estoy segura ahora que lo mencionas. Es probable que me haya pasado como al del chiste, que tuvo que esperar a tener 40 años para enterarse de que no se llamaba “Cállate”. Afortunadamente a mi sólo me ha llevado unas dos décadas.
Y la cosa siguió, haciéndose patente que al sujeto en cuestión tenía algún tipo de trastorno mental, pero tampoco voy a seguir con el tema, porque además de que se puso más agresivo, fue bastante desagradable.
Por supuesto en este punto ya estábamos hartas y se nos hizo evidente que aquella noche se había producido una fuga en algún manicomio cercano. O eso o el influjo de la luna llena da miedo.

Sólo me queda decir que, por supuesto eso no es todo; está el que te insulta sin razón aparente, el que se pone a refregarte como si estuviese bailando contigo, el que no entiende que un NO significa que NO y que no es equivalente a SI… Pero vamos que eso ya, es un clásico de la noche que nunca falta (desgraciadamente).

Y después de esto todavía le quedan a una ganas de que llegue el próximo fin de semana.
Aunque no sé, es posible que esta vez sea diferente.
Me estoy planteando jubilarme de la noche.
Ya estoy mayor para estas cosas.

Sí Munch, yo te entiendo...

Por cierto, mención especial merece el barrendero que estuvo vigilando la escena descrita en el punto 7, dispuesto a intervenir si la cosa se ponía fea. Todo un "gentil hombre" que veló por nuestra seguridad.

martes, 29 de septiembre de 2009

La ¿intrínseca? perversidad de las féminas


¡Cuántas veces habremos oído eso de que las mujeres son la raíz de toda perversidad!
Sin embargo, yo creo que la mujer no nace con el gen de la maldad, sino que va desarrollando este rasgo a lo largo de la vida, tras estarse días esperando al lado del teléfono con la promesa del “te llamaré”, tras desilusiones y frustraciones varias, tras numerosas promesas de planes que nunca se llevarán a cabo… Y tras numerosos “trases”más.

Las que tienen la mala suerte de empezar pronto con los líos del amorío (14, 16… etc) son las que más papeletas tienen para acabar siendo unas malas pécoras. A esta edad ya se está bastante trastornado de por sí y, en mi opinión, las malas experiencias a estas tiernas edades provocan deformaciones perversas en los surcos cerebrales.
Si se empieza más tarde, mejor, puesto que ya se tiene un poco más de criterio que las ñoñas series adolescentes (que por lo visto hoy en día no son tan ñoñas, pero en fin, que yo hablo de lo que visionaron las pécoras de hoy en día) y se sabe que la gente es retorcida y que la mayoría no saben si van o si vienen.

El caso es que, empieces cuando empieces, las malas experiencias se acumulan y una acaba fermentando en su interior sentimientos de rabia, frustración e impotencia, que van a acabar enfriando y reposando hasta cristalizarse en una astucia malévola. El resultado es que a los 30 ya eres toda una perversa dama, digna de la cita anteriormente mentada.
Sólo es entonces cuando la pérfida señorita que se ha ido modelando bajo las directrices de las frustrantes experiencias amorosas, pone en práctica las malas artes que ha ido aprendiendo (o sufriendo en sus propias carnes).
“Ahora les toca a ellos” dice para sus adentros.

Por supuesto, también las hay que son unas malas zorras por naturaleza, al igual que otras continúan siendo unas figas durante toda su vida (estas son las llamadas mujeres alfombra… Las pisas y las pisas… Y casi te dan las gracias por ello), pero no todas las que son, han nacido con ello.

¿Cómo acabará esto? ¿Qué curso seguirá la evolución de las futuras Maléficas?
Pues ni idea, pero en mi enfermiza mente se vislumbra un hipotético futuro no muy lejano, en el cual investigadores, biólogos y genetistas se toparán con un nuevo gen, uno específico para este rasgo en concreto, un gen de la “perversión femenina”.
“En este caso, la función hizo al órgano” dirán ellos, dando la razón al señor Lamarck.

Así que, no, como has podido comprobar, no niego que haya una maldad específicamente femenina. ¡Cómo iba a negar tal evidencia! ¡Qué ridiculez, oiga!
Por el contrario, matizo: ¿Malvada? Sí ¿Por naturaleza? No.
Y punto, porque yo lo digo.

Lo sentimos querida Aurora,
pero a ti también te llegará el turno...

"Es hora de que lidien con el monstruo que ellos mismos crearon..."

domingo, 16 de agosto de 2009

Soy blanca. Y mucho.

Llega el verano y con él, la playa, los bikinis, los cuerpos al sol y los petardos que insisten en que te pongas como Naomi Campbell.

Estoy aburrida de tanto acoso, de tanto entrometido diciéndome que vaya a la playa, que tome el sol, que "no te ofendas" pero estás muy blanca, "con un poco de colorcito estarías mejor"...
Y ya estoy harta de que me agobien y sobre todo, de que intenten que me amolde a lo que a ellos les dé la gana.

Y es que la gente vive tan carcomida por el deseo de estar morenos que se toman vitaminas, se compran toallitas bronceadoras, van a la playa sin protección y se inflan a sesiones de rayos UVA.
¿Pues sabes lo que te digo? Manchas, arrugas y cáncer de piel.

Da lo mismo que la playa quede lejos de tu casa, que no te guste, que quieras tener la piel blanca o que tengas una enfermedad cutánea; hay que parecer Barry White.
Pero en fin, es lo que se lleva ahora: el bronceado naranja (rayos UVA mediante) y la piel curtida e inflada que numerosas y esperpénticas señoritas se dedican a lucir en las terrazas discotequeras.
Curiosamente, todas las bellezas de Hollywood tienen la piel blanquisísima y los medios no paran de alabarlas por su “piel de porcelana”…
Vamos, que no hay quien se aclare, así que al final, por economizar recursos mentales, casi mejor que cada uno haga lo que le salga del… Las narices.

¡Ah!, por cierto, para la desgracia de las esperpénticas señoritas antes mentadas, el sol ENVEJECE. Ya veremos dentro de 20 años.

Si es que el que ríe el último…

Dita von Teese tiene la piel más blanca que
la nieve y no creo que nadie haya tenido
la desfachatez de sugerirle que tome unos “rayitos”.

jueves, 2 de julio de 2009

domingo, 28 de junio de 2009

Ligando con nipones (no apto para menores)‏

Porque hay frases que se deben saber en todos los idiomas...

- Aka-chan hoshikunai-no - No quiero tener un hijo
- Kande - Muérdeme
- Moto tsuyoku - Más fuerte
- Moto hayaku - Más rápido
- Motto fukaku - Más profundo
- Mada kekkon shitakunai - No me quiero casar todavía
- Shitsukoku shinai-de - No seas persistente
- Mô suki janai kara, denwa bangô wo kaeru - ya no me gustas en absoluto, así que voy a cambiar mi número de teléfono

Hardcore
- Yarimakuru - Follar como conejos
- Kuni - Cunnilingus
- Fera - Felación
- Katsugaru - Polvo barato
- Pisuton undô - Sexo duro

Otras palabras interesantes...
- Baibu - Vibrador
- Yariman - Putilla/golfa
- Abazure - Mala zorra
- Ashi-fetchi - Fetichista (de pies)

Y una última imprescindible...
- Annata tsumannai! - ¡Me aburres!


jueves, 4 de junio de 2009

Paranoia

1. f. Perturbación mental fijada en una idea, que se ve agudizada en época de exámenes.

2. f. Basura mental acumulada, producto de la privación del tiempo natural de evasión.


3. f. Estrategia cognoscitiva humana cuya función es la escapatoria mental de trabajos de alto esfuerzo cognitivo impuestos y no gratos para el organismo.


4. f. Zool. Ectoparásito de difícil erradicación que habita en los cerebros humanos.


5. f. Dícese de la estupidez humana hecha pensamiento.



martes, 2 de junio de 2009

El día que perdí la perspicacia...

... No supe cómo continuar la entrada.

(Realmente no supe cómo hacerlo...)

viernes, 22 de mayo de 2009

Estoy cansada

Estoy cansada de que todo sea difícil.

Estoy cansada de ilusionarme.

Estoy cansada de desencantarme.

Estoy cansada de que se tuerzan las cosas.

Estoy cansada de que todo me importe.

Estoy cansada de que todo me afecte.

Y sobre todo, estoy cansada, aburrida y asqueada de que sea siempre lo mismo.


... Pero, afortunadamente, también me canso de cansarme...

Sólo esperemos que, tras el descanso, mañana sea otro día...

martes, 10 de marzo de 2009

Aquellos que portan l’amor en cistella…

No deja de sorprenderme la facilidad que tiene la gente para emparejarse. No pasa ni un mes de la dolorosa separación de X e Y y resulta que X ya está de picos pardos con Z (por ejemplo). Si es que aquí, a rey muerto, rey puesto ¡Y que me parece estupendo, oiga! Pero me pregunto (y permítaseme el improperio) ¿Cómo coño lo hacen?
Porque para empezar, para que una persona se sienta atraída por otra, tiene que haber un físico aceptable. Y dejémonos de chorradas de que el amor es ciego y que el físico no importa y blablablás varios de folletín venezolano. Nadie se lía con un cardo borriquero (excepto otro cardo borriquero). Y, en mi humilde opinión, hay más mujer hermosa suelta que mozo apuesto libre (para desgracia de las hetero-womans del mundo).

Luego, el individuo en cuestión debería tener (desde mi punto de vista) unas bases de educación y decencia aceptables y ser mínimamente inteligente. Pero la inteligencia está infravalorada y demodé y ya se sabe que encontrar algo que está “out” es sumamente complicado. Ahora lo que se lleva es el catetismo y el ser un vegetal es lo más “in”. Así que, al final, pensar más de “lo conveniente” es (valga la redundancia) un inconveniente.
De la educación y la decencia ni hablemos. Por todos es sabido lo garrulo-full que está últimamente el mundo.

Y bueno, mil cosas más pero vamos, que con esas a mi no sólo me basta, sino que me sobra para sorprenderme de tanto emparejamiento y “arrejuntamiento” (teniendo en cuenta que el requisito de presencia de las características anteriormente mentadas elimina automáticamente, al menos, al 95% de la población… Mundial).

En fin, que después de darle muchas vueltas y de provocarme numerosas empanadas mentales, de todo esto concluyo:

  1. Que la razón es tan simple que yo no la comprendo, porque para mi todo tiene que tener un origen complicado y multicausal, (cosas de la formación profesional)
  2. Que los hay que (como decía mi abuela) portan l’amor en cistella.
  3. Que (como decía mi abuelo) para casarse (en este caso emparejarse) lo único que hace falta, son las ganas.
  4. Y que ¡aquel que está solo es porque quiere oiga!
La inteligencia es como los sombreros con rejilla de antaño:
pasados de moda, pero serán por siempre, sublimes.

martes, 6 de enero de 2009

Agonías navideñas

Aprovechando la época navideña, he querido escribir acerca de las comidas (alimenticias… (Aclaro por si acaso)) que suelen tener lugar estas fechas, ya que por lo visto, no podemos concebir una celebración especial sin ingerir hasta desafiar los límites de elasticidad de nuestras paredes estomacales.

Sirviendo como excusa las “ocasiones especiales” se preparan platos que normalmente no hay tiempo de cocinar o que requieren mayores recursos… Etc; cosa que me parece estupendo oiga (hay que homenajearse de vez en cuando), pero es que aquí el caso es preparar comida hasta reventar.
No es sólo que cuanto más grasienta, rebosante de colesterol e insalubre, mejor, sino que tiene que haber en cantidades ingentes.
Nochebuena, Navidad, Nochevieja, día de año nuevo, día de reyes… Cualquier excusa es buena para comer como cerdos (y además, si tú no lo haces quedas como obsesa de la delgadez y amargada de la vida por no saber disfrutar del exquisito arte de comer hasta sentir deseos de vomitar).

Al final, por unas cosas u otras, incluso los que no disfrutamos con este tipo de engullimiento masivo, nos vemos obligados y/o presionados a comer más de lo que nos marca nuestra apetencia.
Así que… ¡A “disfrutar” de la pitanza socialmente impuesta!
(Tan malsana como extendida)

Feliz año nuevo 2009

lunes, 1 de diciembre de 2008

Día Mundial de la Lucha contra el Sida

Hoy, con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, he querido ponerme un lacito rojo, pero no sin antes mencionar a todos aquellos gilipollas (con perdón (o sin él)) que, estando en el primer mundo, (y por supuesto, habiendo recibido educación sexual) rehúsan el uso del preservativo, sea por la (estúpida) razón que sea.
Os damos las gracias a vosotros, porque sois la causa de que los casos sida en EUROPA (sí, he dicho Europa y no África) aumenten año tras año.

Así que haced el favor de dejar vuestra innata estupidez a un lado realizando
un gesto que puede salvar vidas, incluyendo la vuestra.













jueves, 20 de noviembre de 2008

Protestas contra Bolonia (o formas de joder al personal)

Desde hace unas semanas, los alumnos de ciertas facultades (entre ellas la mía) se están manifestando contra el Tratado de Bolonia. La verdad es que lo están haciendo de forma bastante ingeniosa; cogiendo sus tiendas de campaña, colchones, manta, saco de dormir (y lo que haga falta) y pernoctando en el mismo hall de la facultad. Y no sólo eso, sino que no pasan el tiempo en vano; entre sueño y sueño hacen manualidades (carteles, dibujos… etc.) la mar de originales y divertidas, que luego reparten y cuelgan por todo el edificio.

El caso es que esta llamativa y amable protesta, se ha visto empañada por la acción de ciertos individuos, que a día de hoy, han venido a nuestra clase a joder la marrana.

Relato de los hechos: a las 9:55 (hora peninsular) han irrumpido unos supuestos alumnos de la facultad en nuestra clase, interrumpiendo así el discurso del profesor y nos han informado a los allí presentes de que en breves instantes iban a cerrar las puertas del edificio (¿?), con motivo de la huelga y manifestación para hoy convocada (20 de noviembre) a raíz del asuntillo de Bolonia y por tanto, si no salíamos de allí ipso facto, seríamos encerrados (¿¿??).

Primero de todo, no me ha quedado nada claro a qué se referían con “cerrar el edificio”… ¿Iban a cerrar las puertas con cadenas y candado?

Y segundo y más importante ¿Quién les manda a estos cuatro tronados, venir a fastidiar a alumnos que, al fin y al cabo, no tienen nada que ver en el asunto?

En mi opinión, ellos tienen todo el derecho del mundo a protestar; es más, tienen exactamente el mismo derecho que yo y el resto de alumnos a decidir ir a clase. Por eso no entiendo que empleen un método tan zafio (como es la coacción, porque eso es lo que es) para luchar por lo que consideran justo, sabiendo que ello implica (necesariamente) el joder a los demás (que son a la postre, alumnos inocentes).

Además, el que la gente vaya no implica que estén a favor o en contra del plan de Bolonia (al fin y al cabo, acuden a las clases que se imparten según el antiguo plan, es decir, el que intentan defender). Por eso, me toca la moral que vengan fastidiando al alumno que decide, por A o por B, ir a la facultad.

En cambio, más gracioso me hubiese parecido que se hubieran encadenado al edificio (al estilo de las mujeres que antaño protestaron a favor del sufragio universal) cantando “Del antiguo plan de estudios, no nos moverán” o algo por el estilo pero, por lo visto, los días de cautiverio le están agotando el sentido del humor…

Para finalizar, y por si sirve de algo, aclarar que yo estoy totalmente en contra del nuevo plan de estudios “capitalizador” de las universidades (al igual que lo estoy de emplear ciertos métodos de protesta) y por supuesto, doy mi apoyo a los cachondos manifestantes que se agolpan en el recibidor de nuestra facultad y que echan mano del ingenio y buen humor para luchar por lo que consideran justo.

¡¡Viva la chispa del manifestante!!

(Por cierto... Al final no sé qué habrán hecho,
porque problemas para salir del edificio… Cero patatero)

martes, 18 de noviembre de 2008

Donde dije digo...

Hoy en día la palabra no tiene valor y por eso la gente regala la suya como si nada.
El populacho promete mucho y cumple muy poco y luego es la gente honrada como tú (eso espero) y como yo la que lo sufre (o la que pringa).

Hoy me toca a mí (en forma de asunto estudiantil) y soy consciente de que podría ser peor (si me hubiese tocado cargar con las falsas promesas de otros, en otras facetas de mi vida); pero mejor no sigamos por ahí, que no sé por qué estoy un poco melodramática…

El caso es que, como dice House, todo el mundo miente
Y es que
las intenciones son buenas, pero los actos, mejores.

"Todos mienten"
Razón no te falta, Dr. House, razón no te falta...

domingo, 26 de octubre de 2008

Va de putones

Como gran amante de la lengua española que soy, procuro estar siempre en constante aprendizaje acerca del origen de palabras y expresiones que podemos encontrar en nuestro vasto vocabulario.

Esta vez, no he querido perder la oportunidad de compartir con vosotros las raíces de dos nobles expresiones de nuestro idioma: putón verbenero y putón desorejado.


¿Sabías por qué llamamos PUTÓN a la mujer de costumbres sexuales muy libres?

Está claro que es un aumentativo de puta, al que a veces se acompaña de curiosos calificativos.

El putón del barrio, el putón del pueblo o el de cualquier sitio en concreto, hace referencia a la mujer de costumbres sexuales más relajadas del lugar de referencia.

El putón verbenero hace referencia a la época en que las fiestas populares eran las únicas situaciones en las que estas mujeres podían lucir su cuerpo y poner en práctica sus dotes de seducción. Así, cuando llegaban esas fiestas, se acicalaban, se ponían su vestido más atrevido y se paseaban cimbreando las caderas hasta que, al amparo de la noche, se acomodaban en algún rincón en penumbras con un hombre y daban rienda suelta a sus pasiones.

Por supuesto, en los pueblos todo se acababa sabiendo, y la joven que año tras año obraba de igual manera, gozando del amorío variado, recibía el apelativo nada cariñoso de putón verbenero.

Otro apelativo también poco cariñoso es el de putón desorejao.

Desorejado significa ‘prostituído, infame, abyecto’. El desorejamiento (cortar las orejas con un machete o similar) era un castigo propio de la Edad Media y de siglos posteriores, que se aplicaba a los malhechores que, tras ser encarcelados, intentaban huir. De modo que un putón desorejado es una moza que ha sido reconvenida para que modifique su conducta, pero sin resultado: es reincidente.

Así que ya sabéis hijas mías,
sed putones desorejados, pero no verbeneros
(que tiene muy poco glamour)

Fuente: http://www.1de3.com/2007/04/14/puton/

martes, 7 de octubre de 2008

Vuelta a la facultad, vuelta al cachondeo

Y no es que me vaya a ir de fiesta. Es que vuelve el descontrol, el pitorreo y la ineficacia.

Para empezar, este año se les ha ocurrido la maravillosa idea de hacer obras en los sótanos de la facultad, que es donde se encuentran las clases donde se imparte la teoría. La solución a tan misteriosa maniobra (la cuestión que les ha llevado a remodelar un edificio relativamente nuevo es una incógnita para mi) ha sido la de desperdigar a los alumnos por diversos aularios.

A la muchedumbre de mi clase les ha tocado irse a la facultad de Educación Física, lo que para mí supone hacer el doble de camino a pie desde la parada del autobús (que no es que vaya a morir del cansancio, pero eso me hace más difícil cumplir con la petición de acrisolada puntualidad de ciertos profesores). A esto se suma la dificultad para encontrar las aulas, ya que había errores en los horarios que cuelgan en la página de la universidad.

Pero seguimos sumando (y esto cada vez se pone más interesante) porque resulta que para una asignatura, todavía no hay contratado un profesor. La cosa podría quedar ahí, pero claro, no es suficiente, lo suyo es superarse cada vez más, y para alcanzar tal propósito, no han informado de ese "pequeño detalle" a los alumnos. Para más inri, la clase es a primera hora y no creo que a nadie le dé gusto madrugar para quedarse durante una hora haciendo puñetas.
Cuando, finalmente, conseguimos que nos informen, lo único que recibimos son vagos datos del tipo "puede que empiecen tal semana o la siguiente", "ya está contratado pero hay un período de X días para la incorporación"... Y etcéteras varios.
Esta semana ¡¡al fin!! Se han dignado a colgar un cutre papel en el que pone que "en breve se iniciarán las clases"...
¡¡Oh, gracias por la valiosa, imprecisa, incompleta e inútil información!!
(Sin comentarios)
Aún así una no pierde la esperanza y piensa que, tal vez, coloquen otro papelucho avisando de la fecha exacta un día de estos... (Qué ingenua llega a ser la juventud)

Todo esto al final va a repercutir en los alumnos, porque ¿Qué piensan hacer para recuperar el tiempo perdido? ¿Acortar el temario? ¿Explicar los temas de forma rápida e incompleta? ¿Convocar clases fuera del calendario académico?...

Sea por una u otra cosa, año tras año es lo mismo y bueno, al final piensas "¿Qué sería de mi sin estas cosas de las que quejarme? ¿Qué haría yo sin motivos para arremeter contra la ineficacia y falta de organización de ciertos centros?"
Si es que... Al final va a resultar que tenemos que darles las gracias y todo, porque...
¡¡Cuán aburrido resultaría vivir en un mundo en el que todo funcionase como debiera!!